Archivado en: Uncategorized
Comienza la era Satchmo. Pero la era Por si Acaso no ha acabado.
Celine se está convirtiendo en parte de la tripulación. Una imagen vale más que mil palabras.
Archivado en: Uncategorized
El Por si acaso ya tiene nuevo dueño.
Aunque mejor debería decir nueva dueña. Pasa a buenas manos. Manos de mujer. Que lo cuidarán y lo mimarán. Igual que el barco la cuidará y la mimará a ella.
Ojalá pueda seguir contando aquí algunas de sus aventuras.
Por mi parte, comienza la era SATCHMO.
Archivado en: Uncategorized
Se fue…
Muchos me lo advirtieron: “no te lleves a la gata en el barco, no lo soportará”. Pero yo insistí en que Trippy vendría conmigo. En una mezcla de responsabilidad por mi pequeña compañera y de egoismo. “Yo quiero estar con la gata”, me decía a mi mismo. “Y si ella no quiere estar conmigo, pues se irá”.
Y eso hizo. Se largó. El 22 de agosto decidió que los mamparos del Por si acaso no eran suficientes para ella. O pensó que el capi no le hacía el caso que merece. O vete a saber. Es lo peor de las mascotas, que no hablan. De tener esa capacidad, quizá Trippy me habría dicho ”tio, bájame de aquí, que esto se mueve mucho y estoy harta”.
Esperamos un par de días extra en Valencia. Buscando al animal. Olvidando mi racional discurso del principio “si no quiere estar conmigo, se irá”. JA!
Siempre queda el consuelo de pensar que salió a dar un paseo y luego se desorientó y se perdió. Y no fue capaz de volver con el humano que la ha alimentado y cuidado (más o menos) desde que nació.
Y siempre queda el consuelo de pensar que es una gata lista y valiente, y que se buscará muy bien la vida en cualquier circunstancia. Pero deja un hueco.
Sí, es un animal. No hay que humanizarlos.
Pero es el bicho viviente con el que no me unen lazos de sangre que más tiempo ha soportado mi presencia y mi compañía, mis atenciones y la ausencia de las mismas…
Y volvió.
“Hola, soy Silvia, del naútico de Valencia. Tengo una muy buena noticia. Trippy está en mis brazos”
Dos semanas después. Cuando ya había aceptado que el pequeño felino no volvería a rondar mi vida. Apareció. Dentro de otro barco. Delgada, asustada. Pero bien de salud. Y curiosamente limpia.
Quizá se perdió. O quizá estaba harta del capi, del barco, del mar…
Pero. no me cabe duda, se alegró de verme. Ya, ya. No hay que humanizar a los animales. Pero se alegró.
Eva es testigo. Y le quiero agradecer, una vez más, que se hiciera cargo de Trippy hasta mi llegada a Valencia. También a Yolanda y a Miquel, que formaron parte del “equipo rescatador”.
Es genial ver a los amigos echándote una mano. Y Trippy, con su desaparición/castigo, me lo recuerda: debo cuidar más a la gente que me importa.
Archivado en: El sueño se hace realidad
Dice el oficial que estoy cumpliendo sueños.
Tiene razón. Parecía imposible. Y sucedió.
Siempre digo que no podemos renunciar a nuestros sueños. Son un faro para orientarnos en la oscuridad hacia la que, a veces, conducimos nuestra vida.
Necesito sentir que mis decisiones del día a día me acercan un poco a lo que quiero, a lo que sueño. Eso me motiva. Me da alegría.
En el último post me preguntaba a mi mismo qué pasaba con lo realmente importante de la vida. Y hoy me lo puedo contestar.
Desarrollar mi carrera profesional no debe ser incompatible con disfrutar del mar. El mar no puede ser una huida, sino un encuentro. Y aquí estoy. Encontrando el mar y la investigación, en una ciudad que me fascina, en una de las mejores bibliotecas de comunicación de Europa, en un precioso puerto, con viejos y nuevos amigos…
Muchas gracias a Maite por sugerir la idea. No se qué será de mi sin ti. Gracias a Daniel y a Encarna por acompañarme en una agradable travesía hacia mis sueños. Y también gracias a mi oficial primero, que se dejó un trozo de su alma pegado a la caña del timón cuando zarpábamos, para que nos acompañase y velase por nosotros. Excelente ayuda incluso cuando no está embarcado (¡viva Google!)
Gracias por ayudarme a vivir un sueño. Estáis todos invitados. Marina Port Vell, D44, Por si acaso.
Archivado en: El sueño se hace realidad
Hace exactamente una semana.
A esta misma hora, pero del viernes 11 de junio, dejé de temblar y de sudar. Y empecé a sentirme tranquilo y seguro.
La gente que quiero estaba a mi izquierda. La gente que admiro, a mi derecha. Y en el centro, el doctorando nervioso primero, tranquilo luego. Concentrado, hablando y escuchando. Aprendiendo.
Los abrazos de después reconfortan. Relajan.
Gracias.
Y ahora…
artículos, libros, congresos, méritos….
¿Y aquello en lo único que merece la pena invertir la fortuna de estar vivo?
Archivado en: Uncategorized
El otro día compré un libro de poesía de un tipo que no conozco, de una editorial que no conozco, en una librería que no conozco… sin embargo, el libro estaba allí mirándome. Se titulaba “Cabotaje” y supongo que por eso yo también me fijé en él.
Es bonito. Pequeño. Sencillo. Y mezcla mar y amor. Así que con esos ingredientes, no podía salir mal plato.
Tomo prestada una idea de ese libro y me atrevo a escribir algo para mi y para toda la gente que quiero:
Me gustaría poner en tu pecho, junto a tu corazón,
un compás que siempre marcara el rumbo de tus sueños;
brújula que rompiera a llorar cada vez que te alejases de ellos.
Bueno, no intento hacer poesía, pero es bonita la idea de una brújula interna que nos recuerde siempre nuestro sueños, y que nos ayude a navegar la vida para acercarnos a ellos.
Desde mi barco, en mi refugio seguro, amarrado a tierra por el temporal, espero que todos empecéis la Navidad con vuestra gente y con vuestros sueños más presentes que nunca.
Feliz Navidad
Archivado en: Uncategorized
Esta semana no he navegado. Y las tres próximas, probablemente, tampoco lo haga.
Estoy en Barcelona trabajando en la tesis. Y leyendo a Barthes, me surge la pregunta: ¿qué barco quiero?
)
No. No me despisto. Estoy centrado.
“La mayoría de barcos de leyenda o ficción son, como el Nautilus, tema de adorado encerramiento. Basta que el navío se presente como vivienda del hombre para que el hombre organice allí, inmediatamente, el goce de un universo perfecto y sin sobresaltos, donde la moral náutica lo hace a la vez dios, amo y propietario (único capitán a bordo, etc.). En esta mitología de la navegación, hay un solo medio para exorcizar la naturaleza posesiva del hombre sobre el navío: suprimir al hombre y dejar al navío solo; entonces el barco deja de ser encierro, vivienda, objeto poseído. Se convierte en ojo viajero, seductor de infinitos, que produce partidas sin descanso. El objeto verdaderamente contrario al Nautilus de Verne es el Barco ebrio de Rimbaud, el barco que dice “yo” y, liberado de su concavidad, puede hacer pasar al hombre de un psicoanálisis de la caverna a una verdadera poética de la exploración”.
Barthes, Roland. Mitologías. Siglo veintiuno. Madrid, 1980.
¿Qué barco quiero?, ¿la caverna de Verne? ¿o el ebrio de Rimbaud?
Archivado en: Uncategorized
Capitán, ponte otra. Y van 34:
Al Por si Acaso:
Por los videos, y porque el mejor regalo siempre es la amistad.
Archivado en: Uncategorized
Que viene a traducirse por algo así como “necesitas mucha ayuda para estar solo”. He leído en algún sitio que es una canción de los Beach Boys.
Me viene al pelo porque necesito toda vuestra ayuda. Y me jode pedirla; no sabéis cuanto. Porque no me gusta estar solo. Porque me gusta compartir. Porque disfruto con vosotros mucho. Porque me siento muy vivo en el mar.
Y porque precisamente tengo que daros las gracias por estar a mi lado, por esa “peaso” fiesta sorpresa que me preparasteis en casa para celebrar que me voy haciendo “viejuno”. Gracias mil. Disfruté como un niño. Y si no la llegáis a preparar vosotros por sorpresa, la habría preparado yo, con el consiguiente gasto de energía y tiempo.
Y me pregunto… ¿en qué puedes invertir tu energía y tu tiempo mejor que en tus amigos? Me respondo de inmediato que en nada. Pero luego se me enciende una alarma, y en letras rojas mu gordas y parpadeantes (¡viva la tipografía!) se lee:
T E S I S
Necesito ayuda para estar solo. Para acabar la tesis de una vez. Hace algo así como un año ya di un grito parecido aquí. La culpa no es vuestra, eh. Me encantan los líos; me apunto a un bombardeo; quiero hacer todo…
Pero voy a ser muy estricto con mi tiempo libre. Que dice mi directora, que tiene que ser muy poco. Y yo le digo que sí, pero que muy bien aprovechado.
Decía Gregorio Marañón, después de decir un montón de cosa bien inteligentes sobre la vida, que “descansar es empezar a morir”. Y yo, que soy menos listo, pero que voy teniendo claro eso de mi vida, añado que NO NAVEGAR ES EMPEZAR A MORIR. Para mí, claro.
Así que mi limitado tiempo libre se lo echo al mar. Me largo al mar, como siempre, pero menos. Los sábados, buscadme en el mar o cerca de él. Me encantará seguir compartiendo esos ratos de mar con todos. Pero el resto del tiempo espero estar “buceando” en todas las bibliotecas en las que me hagan un hueco (Bacelona, prepárate). Y para eso, me temo que necesito estar solo.
Pues eso.
Archivado en: Uncategorized
He pasado el fin de semana con amigos a los que quiero mucho. Casados todos; o a punto de. Todos son viajeros, la mayoría disfrutan de la montaña (y del mar), son divertidos… El plan ha sido atractivo: casita rural, descenso en barca por el cañón de los Almádenes, barbacoa y cachondeo hasta altas horas de la madrugada…
He estado bien. ¡Hasta una barca había!
Pero he echado de menos el mar con una intensidad nunca antes experimentada. Hasta el punto de provocarme desconexiones momentáneas con lo que me rodeaba en ese momento (con mis amigos, con la fiesta…). Hay que estar presente, hay que vivir lo que te ocurre en cada momento. Y me esfuerzo en hacerlo. Pero este fin de semana me he quedado “empanao” demasiadas veces.
Y mis amigos, que me quieren, se dan cuenta.
Me he sentido pulpo en garaje. No por ellos; por mi, por la falta de mar y de barcos, rodeado como estaba de sierras y bancales.
No me voy a preocupar demasiado. Cada vez tengo más claro lo que quiero.
Y quiero mar.

